domingo, 5 de mayo de 2013

Mi Camino de Santiago II


El presente diario recoge las impresiones de mi Camino de Santiago realizado del 19 al 24 de abril de 2013 entre las localidades de Sarria y Santiago de Compostela.

Viernes 19/04/2013 21:00 Restaurante El Mirador. Portomarín.


No parece una buena forma de comenzar un diario de viaje, pero lo cierto es que llevamos varias horas bebiendo. No sé si podré explicarlo bien.

Hemos llegado a las 16:30 después de terminar la 1ª etapa del Camino. Indecisos, hemos comenzado con un Gin Tonic al que han seguido varios más. Un pequeño lío de coches ha dilatado la tarde y ha aumentado el número de Gin Tonic. Varias horas pasadas al sol en un delicioso atardecer, como delicioso ha sido el día. Mientras escribo estas líneas contemplo el espléndido atardecer en el restaurante con vistas al río Miño embalsado y esperamos al resto de la tropa para cenar.

Pero quizá debería empezar por el principio. Es decir, ayer.

Todo comenzó en la estación de tren de Villalba, en Madrid. Rober y Paz nos recogieron a Rafa y a mí. Tras varias horas de coche llegamos a Sarria, comienzo del viaje.

Nos alojamos en el hotel Roma, al lado de la estación donde finalizó mi anterior Camino.

Tras unas compras peregrinas, recibimos al resto de la compañía: Nacho, Manolo, Pedro, Josefina y Carmen. Cenamos bien en el malecón de Sarria y nos fuimos a dormir.

Esta mañana Nacho no nos ha acompañado y ha ido en coche por su cuenta. El resto hemos comenzado un día glorioso. Fresco al principio, soleado todo el tiempo, primaveral y lujurioso. Por demás, apenas había carretera o coches. Caminos, ríos, regatos, flores, ranas, vacas y algunos, no muchos, peregrinos.

A medio día, un bocata en un bar del Camino, cercano al bocata perfecto. Es cuando te detienes y ves pasar los peregrinos que hacen el Camino cuando te das cuenta de la gente que te acompaña. En esta ocasión vemos a un grupo grande de chavales franceses, unas coreanas que se han puesto hasta arriba (y que encontraremos a diario), tres mujeres americanas…

jueves, 18 de octubre de 2012

Mi Camino de Santiago

El presente diario recoge las impresiones de mi Camino de Santiago realizado del 17 al 21 de septiembre de 2012 entre las localidades de Ponferrada y Sarria.

 

Lunes 17/09/2012 16:00 Autobús a Ponferrada

 

Salvo desgracias, un viaje no puede empezar peor. He perdido el autobús de las 9:30. Lo he visto salir, le he hecho señas al conductor pero no se ha detenido. Mal rollo. Vuelta a casa en metro y a esperar un nuevo bus. Esta vez si lo he pillado.

Dice un afamado bloguero que no entiende como en España, con la que está cayendo, el servicio es tan malo y la gente tan poco amable. La Estación Sur de Autobuses de Madrid es un buen ejemplo: caras largas, monosílabos tono de “no me molestes”.

El caso es que el bus ya está en marcha. El retraso me obliga a replantear las etapas del viaje si es que en algún momento las he tenido claras. Esta noche dormiré, creo, en el albergue de Ponferrada y mañana ya veremos. Las comunicaciones no son buenas y mi idea es tomar un “Tren-Hotel” nocturno en Sarria, provincia de Lugo, la noche del viernes. Total cinco noches y cuatro días de marcha. Un dolor en el pié derecho (sobrecarga metatarsiana o clavo) hace que todo esté en duda. ¿Cuánto aguantaré?

El bus va medio vacío pero se ha sentado a mi lado una chica negra americana. Me ha parecido buen modo de comenzar el viaje pegar la hebra con ella, pero la chica no es del mismo parecer. En una breve conversación me ha informado de que va a Bembibre. Me ha resultado insólito y ella me ha explicado que juega en el equipo de baloncesto local. De hecho, la chica es enorme así como sus dos amigas que la acompañan. Tres la corta plática hemos dejado de hablar.

Este viaje me recuerda inevitablemente al que realicé a Etiopía hace algo más de un año. Escribiendo el diario en el bus y sin tener la certeza de cómo iba a acabar cada jornada. Entonces la máxima era: cada día pasa algo inesperado. Este será distinto, no hay duda. Menos sorpresas y de distinto tipo. Pero viajando solo estás más expuesto al mundo y habrá sorpresas sin duda. Como empezar con seis horas de retraso.


martes, 9 de octubre de 2012

Sr. Hu

Entonces, estamos de acuerdo, señor Watson, quiero decir señor Hu. Disculpe, pero no consigo acostumbrarme a su nombre chino. No diré nada de su existencia. Nadie sabrá por mí que está usted aquí. Es una lástima porque la información es de sumo interés y sería fantástico que pudiera usted acompañarme a América, pero comprendo su punto de vista. La ética y la intimidad son sagradas para un periodista.

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miércoles, 25 de julio de 2012

La higienista bucal


Estupendo, la boca está perfecta. Ni una carie, dijo el dentista, que dio media vuelta y se alejó de mi lado. Su edad, rozando los cincuenta y sus ademanes pausados infundían una tranquilidad que no lograba vencer el miedo cerval que producían su profesión, sus métodos y herramientas. ¿Desea entonces una limpieza de boca?

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jueves, 12 de julio de 2012

Grillo


La chica es guapa, muy guapa, Erbo. Y sonríe sensualmente. No cabe la menor duda de que se siente atraída por ti. Apenas unas palabras amables y te acompañará a casa. – La voz del asistente electrónico personal con visión y audición sale algo metálica del pequeño auricular acoplado en la oreja,  justo por encima del nivel de la música del local. Pepito Grillo o simplemente Grillo es el nombre con el que Erbo ha bautizado a su segunda conciencia. 

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miércoles, 13 de junio de 2012

El final en el andén


Palabras, palabras. La vista fija en la página. El suave arrullo del tren. El canalla, la bella, el guapo. Yo no soy yo. Vivo en el libro, amo, sufro, lloro, río. El destino se acerca. En el texto y en la vía.  Acelero en el libro, decelera el tren en la vía. Ambos desenlaces son inminentes, Él muere. Ella está al borde del abismo. Vislumbro un atroz final. El tren se detiene. Apuro en el vagón y bajo apresurado. Termino las dos últimas páginas en el andén. Ella, ella… ¡Oh no! 
¿Qué preparo para cenar?

domingo, 8 de abril de 2012

Más bella que nunca

Hoy te he visto entre los indignados, tú con tu hijo y yo con el mío. Los indignados de ayer somos los padres de hoy. Esta tarde estabas tan bella como cuando recorríamos la ciudad y acabábamos como ascuas en tu portal, a menudo interrumpidos por algún vecino. Han pasado los años y no he dejado de pensar en ti. Hoy te he visto y las palabras no han acudido a mi boca para decirte que estabas como siempre, más bella que nunca.

Relato publicado en el libro 100 mini relatos de amor …y un deseo satisfecho